Ahora que necesitaba ayuda, no podía permitirse dudar. Tenía que dar un paso al frente y enfrentar la situación, no esconderse como una cobarde.
Si se acobardaba ahora, ni siquiera ella misma podría respetarse.
Los cuatro se agruparon alrededor del celular, conteniendo la respiración, esperando a ver si Carlos contestaría.
Para su alivio, no los decepcionó.
Al ver quién llamaba, él dudó, pero enseguida comprendió que Sofía tenía que estar del otro lado de la línea. Aun así, atendió la llamada. D