En un principio, Lorena no estaba de acuerdo. Estaba a punto de rechazar la oferta con un gesto igual que antes.
Pero, un segundo después, todo se volvió negro y perdió el conocimiento. Su cuerpo se desplomó en la silla, con la boca ligeramente abierta.
La escena aterró al asistente.
—¡Jefa! ¿Qué le pasa? —gritó, alarmado—. Por favor, ¡reaccione! ¡Diga algo!
Se apresuró a revisar a Lorena. Fue entonces cuando confirmó que no estaba consciente ni reaccionaba, como si la vida la hubiera abandonado