Sofía asintió.
—Hace un momento se sentía mal, tenía dolor en el pecho y le faltaba el aire. Fui a comprarle un medicamento, por favor, llévaselo para que se lo tome.
—Sí, enseguida voy.
El asistente estaba por irse cuando ella lo detuvo con una última indicación.
—Si no lo quiere, no le digas que se lo di yo…
Aunque la petición le pareció extraña, el asistente asintió.
«¿No son madre e hija? ¿Por qué tanto misterio para darle un medicamento? Lo normal sería dárselo sin problema, ¿no?»
A pesar d