Ambos se dieron la vuelta al mismo tiempo, solo para encontrarse con la cara de Valeria encendida por la ira. A su lado, como siempre, estaba su inseparable seguidora, Diana.
Sofía ladeó la cabeza, incrédula, y, por reflejo, miró a Eduardo.
«¿Será una trampa de esos dos? De otro modo, ¿cómo explicar tanta coincidencia?»
Para empezar, Valeria llegaba justo en ese momento con Diana, reclamándole a gritos a su novio por estar con otra mujer. La escena tenía toda la pinta de ser la clásica pillada d