Cualquier otra persona habría hecho bastante más que eso.
Pero el miedo inicial de Eduardo se había disipado, dejando en su lugar una extraña calma. No dejaba de darle vueltas a la idea de buscar a Sofía para invitarla a salir. Después de todo, era la oportunidad perfecta. Ya que Daniel había fallado, él debía aprovechar la situación y actuar.
Planeaba conquistarla justo en el mejor momento de su carrera. Así, se quedaría con ella y con su dinero, y por fin dejaría de sentirse como un inútil en