Sofía asintió levemente y entró en la habitación donde la esperaba Lorena.
Al verla, tan deslumbrante, su madre no pudo ocultar el asombro en su mirada.
Contemplando la cara delicada de la joven, que apenas maquillada revelaba una belleza casi etérea, se sintió profundamente satisfecha.
—No te pongas nerviosa esta noche. En el baile de apertura, tienes que lucirte, ¿eh?
Ella asintió; comprendía la importancia de ese primer baile, su gran oportunidad para presentarse formalmente ante la sociedad.