Capítulo treinta y cuatro. ¿Accidente o venganza?
¿Accidente o venganza?
Diego dejó caer la copa que tenía en las manos, rompiéndose en ciento de fragmentos al estrellarse en el piso.
—¿Diego? —Arturo miró a su hermana.
—¿Qué? —dijo sintiéndose incómodo.
—¿Estás bien?
—Sí, lo estoy, no sé qué pasó, ahora mismo me ocuparé de limpiar este desastre —dijo poniéndose de pie.
—Está bien, lo haré yo —dijo la mujer, no querían molestar a la servidumbre con pequeñeces, cuando tenían temas importantes y preocupantes.
Diego se sentó en el sillón y se m