Capítulo cuarenta y dos. Soy la esposa de Arturo
Soy la esposa de Arturo
Paula miró a Sofía, la mujer tenía tatuada la arrogancia en la mirada y su postura era defensiva a pesar de pararse frente a ella como dueña y señora.
—¿Bienvenida al infierno? —Paula no sabía si reír o llorar por el comportamiento de esa mujer.
—Tus planes no salieron como esperabas, Paula, ahora volverás a la cloaca a donde perteneces, te doy la tarde y noche de hoy para que abandones mi casa o te echaré como la perra que eres.
—Paula —Carolina intentó detenerla, pero