CAPÍTULO VEINTICINCO
Camila Fernandez
Abro los ojos lentamente y veo que ya ha amanecido; creo que he dormido demasiado y me duele la cabeza. Empecé a recordar la cena con mi padre y el vino. Maldición. Nunca había bebido así... por eso me duele la cabeza.
Me estiré en la cama y casi salto de un salto al darme cuenta de que estaba prácticamente desnuda, sin sujetador, solo en bragas, y gritando, le pedí explicaciones al muy sinvergüenza de Don, que se aprovechó de mí mientras estaba