CAPÍTULO VEINTICUATRO
Don Pablo Strondda
Camila estaba rara, no sé identificar lo que siente, y nuestra conversación tendrá que quedar para mañana, no está en condiciones de negociar. Se quitó las sandalias y yo fui a darme una ducha; todavía tengo que ponerme un vendaje.
Me di una ducha rápida y me quité el vendaje; cuando salí, casi me da un infarto al ver a esa mujer preciosa, ahora con el pelo suelto, peinándoselo, solo en lencería. Si supiera que lo que me apetece es hundirme en ell