Capítulo 100
Hélio
(Sobre la muerte de Augusto)
No dejé que ese desgraciado muriera tan rápido. En cuanto volví arriba, me aseguré de restregarle la cara contra la pared y de darle unos buenos puñetazos, porque para mí, un hombre que hace lo que él hizo no puede considerarse un hombre.
Le fui dando golpes hasta que cayó al suelo, entonces le pisé la garganta con el zapato, pero él ya estaba agonizando, y solo esperé a que se le acabara la vida, mientras lo miraba con satisfacción.
Desp