Sarah
Salí del jardín sin mirar atrás, como si correr pudiera borrar lo que acababa de pasar. Mis pasos resonaban contra la grava húmeda, mezclándose con el eco de mis propios latidos. Cada golpe de mi corazón parecía recordarme que estaba viva, que había besado a Devon… que Cristhian no lo estaba. La culpa me mordía desde dentro, y cada inhalación me hacía sentir más pesada, como si el aire hubiera perdido oxígeno y solo me devolviera ceniza.
Me apoyé contra la pared de la casa, tratando de re