Pasaré por ti mañana temprano, solo enviame tu dirección, yo negue con la cabeza de forma inconciente
No quería volver a casa.
No era solo evitar una conversación incómoda. Era la sensación de que, al abrir la puerta y encontrarme con Sarah, tendría que enfrentar algo que llevaba semanas posponiendo: mi propio fracaso. Me molestaba sentir que no había sido suficiente para ella, que todo lo que intenté hacer bien parecía quedarse corto. Y al mismo tiempo, me dolía admitir que, pese a todo, seguí