Devon
Llevaba unos días trabajando con Jacob; salía temprano y volvía tarde, y eso me generaba sentimientos encontrados. Cuando salía de casa, Sarah no había despertado y cuando volvía ya se había ido a dormir, o al menos eso me decían. “Está en su habitación”, “se ha ido a dormir hace cinco minutos” o “se ha sentido mal” eran las respuestas habituales de Anastasia, pero yo sabía que ella me había estado evitando a propósito.
Vamos, concéntrate, me dije a mí mismo. Ese día entregaría mi primer