La frase de Regina no se fue con la tarde.
Siguió en el auto de vuelta, cruzó el vestíbulo de la mansión, subió la escalera y se instaló en la habitación azul con esa persistencia específica que tienen las frases de una madre: no duelen porque sean falsas, sino porque contienen una verdad que ella eligió usar como herramienta.
Siempre fuiste la más fuerte.
Clara la conocía de memoria. La había escuchado en distintas versiones a lo largo de los años: cuando Isabela lloraba por una nota en el col