Nicolás fue el primero en preguntarle directamente si pensaba volver a la mansión, sin rodeos, mientras revisaban juntos el cronograma de un evento que Clara todavía no tenía fuerzas para cancelar aunque el cuerpo empezara a pedirle que redujera el ritmo.
—No es que quiera meterme donde no me llaman —dijo él, sin levantar la vista de la pantalla—. Pero si vas a tomar una decisión grande, prefiero saberlo antes de comprometerte con reuniones que quizás no puedas sostener.
—No voy a volver, Nicol