Leonardo llegó al mercado quince minutos antes de la hora acordada, con una bolsa de tela vacía en la mano, decidido a no aparecer con expectativas que Clara no le hubiera dado permiso de tener. Se quedó esperando en la esquina indicada, sin acercarse al puesto de frutas donde sabía que ella solía comprar, respetando incluso esa distancia mínima como si fuera parte del pacto que habían construido semana a semana.
Clara llegó puntual, con el cabello recogido y una ligereza en el paso que Leonard