Los preparativos para la gala benéfica comenzaron en una atmósfera mucho más calmada que la noche anterior. Diego había ordenado al equipo de estilistas que no le dieran a Elena un vestido llamativo o escotado. Según la estrategia de Lucía, Elena debía ser la imagen de un ángel capaz de domesticar al demonio Valera.
Elena estaba frente al gran espejo mientras una estilista ajustaba un vestido de seda color verde salvia, sumamente recatado. El diseño cubría sus hombros a la perfección, con un cu