La gran puerta que conducía a la sala principal del ballroom aún permanecía cerrada herméticamente, pero la magnificencia del interior ya se sentía desde afuera. El salón del hotel de cinco estrellas había sido transformado en una sala de ceremonia extraordinariamente lujosa. Miles de lirios blancos frescos adornaban cada rincón, combinados con el resplandor de las lámparas de cristal que emitían una luz cálida y exclusiva.
Cientos de invitados de la alta sociedad, desde empresarios influyentes