El fuerte aplauso resonó por todos los rincones del lujoso ballroom, marcando el inicio oficial de una nueva etapa en la vida de Harper. El sacerdote acababa de concluir la ceremonia con una bendición profundamente solemne. Ante cientos de pares de ojos que lo presenciaban, Darian y Harper habían sellado oficialmente su promesa sagrada como marido y mujer.
Tras el golpe del mazo nupcial, los invitados comenzaron a levantarse de sus asientos. Una larga fila se formó rápidamente, creando una orde