Cada paso que Harper daba sobre la alfombra roja se sentía tan lento pero seguro. Las miradas de cientos de invitados dirigidas hacia ella parecían desvanecerse por completo, dejando solo un par de ojos al final del camino que la mantenían cautiva. Darian la observaba sin parpadear. La mirada de halcón del hombre ya no era fría como el hielo, sino que emanaba un destello de posesión extremadamente fuerte.
Harper finalmente llegó a los escalones del altar. Darian extendió su gran mano.
—Estás ab