—¡Una copa más para celebrar la destrucción de esa mujerzuela, Mateo! —rio Victoria con alegría mientras extendía su copa de vino hacia el rostro de Mateo.
Dentro del lujoso restaurante del hotel, el tintineo de las copas de cristal y el humo del cigarro formaban el telón de fondo de su celebración. Victoria estaba completamente satisfecha, convencida de que la reputación de Harper había quedado hecha añicos a los ojos de Darian por culpa de la trampa con la droga de aquella noche.
—Darian Vane