Harper salió del baño después de pasar bastante tiempo allí dentro intentando calmar sus pensamientos caóticos. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano. La confesión de Darian de hacía unos minutos seguía reproduciéndose en su cabeza como una cinta rota.
El contrato nunca había existido.
Desde el principio, Darian realmente había tenido la intención de casarse con ella de verdad. Solo con recordar la frase firme y la mirada de aquel hombre bastaba para que el corazón de Harper volviera a latir des