Aunque seguía lloviendo, no caía tan fuerte como antes del juicio. Cathleen corrió a toda prisa a su coche y luego a toda velocidad a su trabajo. La noticia de que iban a tener muchos clientes de ahora en adelante emocionó mucho a su personal. Cuando por fin llegó a su oficina, se tiró en el sofá y se quedó dormida casi al instante.
Habían pasado horas desde que se había dormido, y los pitidos y zumbidos de su teléfono fueron lo que finalmente la despertaron. Esbozó una sonrisa al darse cuenta