Los días que le siguieron a la masacre de la tribu Yue, Regina poco miró a Alecksander. Ella aún dormía cuando él se iba y Alecksander regresaba tarde por la noche, incluso le había pedido que no lo esperara despierta. Ella sentía sus besos, sus caricias, y escuchaba sus murmullos amorosos cuando se metía en la cama, pero tenía tanto sueño que no se despertaba totalmente. Se giraba y se acomodaba en sus brazos para seguir durmiendo.
Se despertó tardísimo ese día, con el cuerpo pesado y aún somn