Ella los había visto y eso le había dolido en lo más profundo de su corazón. Todos los días Alecksander se iba temprano en la mañana y regresaba tarde, aunque el clima fuera más severo cada día, y se iba con ella, lo sabía, aunque nadie se lo dijera.
Los había visto ese día salir del bosque, juntos, y se los imaginó corriendo. Se la imaginó a ella desnuda, frente a él, justo después de transformarse. Y también a él, sin pudor, mostrando el cuerpo que ella había creído que le pertenecía.
Se hab