Regina no sabía cómo sentirse y su corazón estaba desbocado en el pecho al ver el regalo que Alecksander le había comprado. No era de felicidad, ni entusiasmo, tampoco decepción, pero sí escondía cosas que ella no quería admitir en ese preciso momento. Él estaba con una sonrisa casi eufórica en la cara, así que no quiso arruinar el momento. Frente a ella, un flamante y magnífico VMW plateado con un moño rojo en el capó.
—Si no te agrada el color podemos cambiarlo por uno que te guste —dijo Alec