Los siguientes dos días Regina no supo nada de Alecksander. Cuando el auto se detuvo frente la a la mansión, él la apretó entre sus brazos y le indicó que subiera y descansara. Ella miró a otro hombre subir en el auto y luego se fueron en medio de la oscuridad de la noche. Dos noches en que durmió sola y tuvo miedo de las sombras y de los ruidos del viento.
Despertó a un día más en medio de aquella cama demasiado grande, con las emociones alteradas después de tantas horas de encierro. Porque el