Seraphina
A la mañana siguiente, me desperté con la primera luz del alba. La cama, a pesar de su lujo, no me había ofrecido un verdadero descanso. Mi sueño fue ligero, plagado de sombras y pasillos oscuros. Me sentía como si hubiera pasado la noche en un estado de alerta máxima, mi cuerpo tenso incluso en la inconsciencia.
Me levanté y me vestí con uno de los conjuntos que colgaban en el armario: un pantalón de cachemira gris y un suéter a juego. La tela era increíblemente suave, un lujo que nu