Seraphina
Pasé las siguientes cuarenta y ocho horas inmersa en el mundo de Alessandro Rossi. Me sentaba en un rincón de su estudio, en silencio, absorbiendo información de la tableta que me había dado. Él trabajaba en su escritorio, haciendo llamadas en voz baja en italiano, ruso o inglés, moviendo imperios con unas pocas palabras.
No me hablaba, pero sentía su presencia constantemente. A veces, levantaba la vista de mi trabajo y lo encontraba observándome, su mirada intensa y evaluadora. No er