Ámbar.
En cuanto llegamos a casa me dirijo a la cocina. Me habían ofrecido comida en el centro pero de repente Darwin llamó a Carly, y aquí estoy. De nuevo encerrada en la casa que algún día pensé me daría las mejores alegrías, y en donde también aprendí que no era bueno desobedecerlo.
Cuando Darwin y yo llegamos de nuestra luna de miel pensé que nuestra morada sería un apartamento porque él había comentado que era más cómodo tener uno; estábamos de acuerdo. Yo pensaba que era mejor porque de t