62: Atrapada.
Ámbar.
—¿Entonces soy el culpable, por querer dominarte siempre? —me pregunta.
—No eres tan culpable antes por eso —Me sincero—. Me gustaba que lo fueses... pero eres culpable de decepcionarme Darwin. Y eso no me gusta ¡la violaste! ¡Le hiciste daño a esa mujer!
—¡No la violé!
—¡Lo hiciste!
Me toma por los hombros con fuerza y sus ojos ya no puedo reconocerlos.
—¡No lo hice y jamás lo he hecho! ¡Todo lo que he hecho es estar obsesionado contigo al punto de pensar que cuando estoy fallándom