Ariadna escuchaba las palabras del padre Aurelio mientras descendía los pocos escalones hacia el patio donde se celebraba la inauguración. Apenas puso un pie en el lugar, lo primero que vio fue a su madre: estaba muy seria, enfrascada en una conversación con Antonio. Pero él, al notar la llegada de Ariadna , interrumpió todo y se apresuró a su encuentro, con una sonrisa en el rostro, extendiendo los brazos para saludarla y darle la bienvenida.
Ella lo observó acercarse con ese aire de galanter