Ariadna miraba por la ventana. Llevaba dos días sin salir de su habitación. ¿Cómo había permitido que las cosas llegaran a ese punto? No se atrevía a darle la cara a Máximo .
Apoyó una mano sobre sus labios. El recuerdo de sus besos la perseguía. Sentir su cuerpo sobre el de ella, su calor, su deseo… ¿Qué iba a hacer con Máximo ? Se obligó a mirar su alianza. Aquella noche, fue precisamente ese anillo el que la detuvo de cometer una locura. Lo vio brillar en su mano y entonces empujo a Máximo