Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
El silencio frente al cristal de los cuneros era la cosa más perfecta que había sentido en toda mi vida. Mirar a mis hijos respirar me estaba curando heridas que ni siquiera sabía que tenía. Pero la paz duró exactamente tres minutos. El sonido estridente del celular de Liam rompió la magia del momento de golpe. Mi socio frunció el ceño, sacó el teléfono de la bolsa interna de su saco y se alejó un par de metros por el pasillo del hospital para contestar. Seguí miran






