ISABELLA
Esperar en la habitación mientras Damián bajaba a lidiar con Vanessa fue una prueba de paciencia y de nervios, me negaba a pensar en esa mujer, no le iba a dar ni un centímetro de espacio en mi cabeza esta noche.
Me metí al baño y abrí la llave de la regadera, dejando que el agua bien caliente relajara los músculos que tenía tensos por la adrenalina de toos los acontecimientos de los últimos días. Me bañé con calma, sintiendo que, por fin después de tantas semanas de dudas, peleas y mi