Narrado por Noah
El sonido de la pluma estilográfica rasgando el papel de alto gramaje era lo único que rompía la quietud del despacho principal de Val-de-Lune. Ya no había desorden en los cajones, ni papeles financieros revueltos por manos extrañas. Las maderas de roble olían a cera fresca y el gran ventanal permanecía abierto, dejando entrar la brisa templada que mecía las cortinas de lino.
Frente a mí, al otro lado del escritorio, se encontraba el signor Gualtieri, el abogado principal de mi