**Narrado por Noah**
El desayuno que Martha había dejado preparado sobre la mesa de roble se enfrió por completo, ignorado por la urgencia de un hambre mucho más voraz y primitiva. En cuanto la puerta del ala de servicio se cerró tras Mateo y la anciana ama de llaves, el silencio del gran comedor colonial se transformó en un zumbido eléctrico de deseo acumulado. Miré a Emma, sentada sobre mis piernas inútiles, vistiendo únicamente mi camisa de lino oscuro que apenas le cubría los muslos, y la r