Narrado por Emma
La noche cayó sobre Val-de-Lune como un manto espeso de plomo, apagando los últimos destellos grisáceos de la tarde toscana. En la habitación este, el silencio era tan denso que casi se podía escuchar el crujido de la madera vieja de la cama y el golpeteo constante de la llovizna contra los cristales del gran ventanal de piedra.
Estábamos acostados. Noah no se había separado de mí ni un solo segundo desde el violento enfrentamiento en el despacho. Con un esfuerzo físico titánic