Mundo ficciónIniciar sesión—Noah, por el amor de Dios, detente —dijo ella, y por primera vez vi una chispa de diversión bailando en sus ojos, una chispa que intentaba reprimir—. Estas galletas son especiales para los caballos. Son premios para los establos.
El silencio que siguió fue absoluto. Me quedé con el brazo extendido, a centímetros de su cintura, procesando sus palabras.
—¿Para los... caballos? —repetí, y sentí que mi c







