ESCAPADA ROMÁNTICA.
ADRIANO
Desperté antes que el sol terminara de trepar por la ventana. La luz entraba suave, y el cuerpo cálido de Dalia seguía pegado al mío, respirando lento, enredada en mis brazos. Tenía una mano sobre mi pecho y un mechón de su cabello me rozaba la barbilla. Me quedé un instante así, mirándola, grabando la escena en la memoria.
Una sonrisa se me escapó sin remedio.
Hoy sería el día. Por fin podría secuestrarla un rato del mundo. Solo un día y una noche. Un respiro. Una pausa para volver a s