37. Prueba de ADN
Eran las seis de la tarde.
La calle se estaba llenando de personas ya que es hora punta para muchos, la cafetería poco a poco se iba abarrotando y aunque eso a mí me llena de nervios, porque me siento observada, salgo bien cubierta al exterior de la misma, mirando la espalda de Enzo, viendo para donde se iba para poder seguirle. Su automóvil no era una limusina como tal, era más que todo una camioneta grande de cuatro puertas, y eso me confirma aún más que está en cosas turbias.
Pero me quede c