38. Malas decisiones
Di un par de vueltas en el pad antes de enviar el último correo, por suerte el automóvil se detuvo frente a un bonito restaurante, no estaba vestida para el lugar pero al parecer tampoco Enzo, aunque se ve fantástico en esos pantalones grises y esa camisa blanca con tres botones abiertos. Le di un pequeño empujoncito a lo que él se ríe, le di una sonrisa rápida antes de apagar la laptop y guardarla en mi bolsa. Abrió la puerta pero antes se volvió a mí con una sonrisa pequeña.
—¿Lista?
—No, c