Capítulo 28 Un año después.
Máximo la miró, y en sus ojos había una mezcla de compasión y distancia.
—Mónica, te he querido como a una prima. Siempre. Pero nunca como a algo más. Y aunque lo que hiciste fue imperdonable, valoro tu honestidad.
Mónica asintió, y las lágrimas seguían cayendo.
—Lo sé. Y no espero tu perdón. Solo espero que puedas ser feliz. Con ella.
Se giró hacia Jimena, y su voz era de acero.
—Y tú, Jimena, has sido una mala influencia. Me has manipulado, me has usado, y me has convertido en alguien que no