A la mañana siguiente, convocó a Mónica a su casa con urgencia.
—Tenemos que acelerar el plan —dijo Jimena, sin preámbulos. —Valentina está interfiriendo. Y si mi hijo descubre la verdad antes de que Helena esté fuera de su vida, todo se habrá perdido.
Mónica asintió, con el rostro pálido pero decidido.
—Ya tengo al hombre. Se llama Ricardo. Es un actor, de esos que trabajan en telenovelas baratas. Puede hacer que Máximo crea cualquier cosa.
Jimena entrecerró los ojos.
—Hoy. —Mónica se levantó,