Apoyó sus manos en el lavabo y se inclinó hacia el espejo, Chiara se estaba preparando, él solo esperaba.
La noche había sido distante, durmieron en la misma cama, abrazados, pero esa noche no hubo ni una sola charla, ella estaba muy silenciosa, al igual que en ese momento.
—Estoy lista—dijo, abrió la puerta del baño y lo vio allí, solo esperando.
—Te ves hermosa—sus ojos la recorrieron por cada espacio de su cuerpo, se enfocó en sus tacones y sonrió, amaba verla con tacones. Ella caminó hacia él, la tela de ese vestido pegándose a sus hermosas caderas, la falda tachonada se movía con cada paso que ella daba. Levantó su mano con delicadeza y la dejó en el rostro de Daniele.
La había convencido para que asistiera a ese almuerzo, de ese modo Dav iba también y ella sería presentada a su abuelo, era importante para Daniele.
Al inicio se negó, pero ya no pudo seguir haciéndolo porque no tenía ni un solo motivo por el cual no asistir.
—Tú también estás muy guapo. Siempre.
Le había dicho que