—Es por mí, no es por mis hijos. Ella me odia. Nunca me perdonará que me ames y ahora intenta castigarme a través de eso. Y no puedo creer que lo está logrando. ¿Así es como intentas defendernos?
—Eso no es nada—le decía una y otra vez para que ella le restara importancia—. Sea como sea ahora serán Queen, creo que es lo más importante. Y, aunque mi padre no tenga intenciones de incluirlos en un testamento, ¿qué más da? Él dinero nunca les va a faltar. No lo recibirán de mi padre, pero sí de mí.