Presente.
La noche no solo la pasó llorando en aquella habitación de hotel, también pensó bastante en todo lo que dijo Davide, casi hasta que salió el sol.
No iba a fingir que no le dolió verlo en ese estado, pero ella también estaba muy herida por su causa.
¿Cómo fue que se creyó tantas mentiras? ¿Cómo fue que no dudó de ese hombre?
No se explicaba cómo cayó en sus palabras cuando era el hombre en el que menos ella debía confiar, quien la avergonzó en el altar y luego se llenó de excusas.
Pensaba en Dav.
Ciertamente, aunque pidiera el divorcio, su vida ya se entrelazaba con la Davide Queen.
Lavó su cara, en el espejo estaba el reflejo de una larga noche, sus ojeras, mirada cansada y ojos enrojecidos de tanto llorar.
Con sus manos húmedes las pasó por su cabello para intentar hacer algo con ellos, luego se sentó en la cama, enviándole un mensaje a su abogado sobre su interés en una casa, pero eso tenía que ser cuanto antes, porque estaba a punto de ir a casa de Davide para buscar a su