—¡Demonios! —Cuando Davide se alejó de Chiara para ver lo que pasaba en su casa, se topó con una escena que era mejor no ver, no recordar, ¡no oler!
Era de este tipo de persona que, al ver los vómitos, olerlos, le provocaba arcadas, vomitaba también; él había corrido hacia la cocina, lejos de todo lo que tuviera que ver con eso, con el desastre.
Había ido rodeando la casa, hasta quedar en la entrada, su mano sujetando la pared mientras limpiaba su boca, había vomitado. Y menos mal que lo hizo f