DANTE
No me gustan los problemas. Los evito. La cocina es mi terreno, mi orden, y no tengo paciencia para los que vienen a meter ruido donde no los llaman.
Pero esa noche, ella volvió. La vi entrar por la puerta de La Brasa Oculta como si el lugar le perteneciera, con un grupo de amigos que reían demasiado alto y gastaban demasiado dinero.
Era complicado no fijarse en ella. Vestida de negro esta vez, con un vestido que se pegaba a su cuerpo como si quisiera gritarle al mundo que estaba ahí y no